¿Qué puede significar la genética de la preeclampsia para la salud del corazón de mis hijos y del mío?

Última actualización el Viernes, Julio 25, 2014

Por Caryn Rogers, Escritora de la Fundación para la Ciencia - Por décadas, los doctores informaban a las mujeres de manera errónea que la preeclampsia era temporal. Aun cuando las mujeres enfermaran gravemente, se creía que el alumbramiento iniciaba el proceso de curación lo suficientemente rápido para que sanaran sus cuerpos. Incluso se esperaba que sanaran completamente. Aunque sus bebés pudieran haber sido afectados por los resultados de la prematuridad, la preeclampsia en sí no era considerada como causa de ninguna afectación directa a la salud de los bebés. Es decir, la preeclampsia era considerada “transitoria.”

No obstante, investigaciones recientes sugieren que no solo las madres preeclámpticas tendrán más probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV), sino que la descendencia de estos embarazos puede llegar a tener un índice de masa corporal (IMC) y una presión arterial más altos, por lo tanto estarán en mayor peligro de sufrir un derrame cerebral o una insuficiencia cardíaca que los niños nacidos de embarazos normotensos (es decir, con una presión arterial normal).

Médicos investigadores quienes trabajan con el tema de la preeclampsia la han descrito como “prueba de esfuerzo para la vida”. Bajo los esfuerzos físicos derivados del embarazo, las mujeres pueden tener una visión de lo que pueden ser los desafíos futuros acerca de su salud.

¿Es la preeclampsia un indicador de que estamos predispuestas a desarrollar una enfermedad cardiaca? ¿O causa algún daño que puede tener repercusiones a largo plazo? En cualquier caso, ¿qué tenemos que hacer con esta información por nosotras mismas y por nuestros niños?  

La genética puede proveer una parte de esta explicación. Las mujeres que han desarrollado preeclampsia con frecuencia tienen genes que las hacen más propensas a desarrollar hipertensión crónica que el promedio de la población. Una vez que la madre que tiene hipertensión crónica hereda sus genes a sus bebés, estos también pueden tener un alto riesgo de padecer hipertensión y problemas relacionados con esta enfermedad.

De acuerdo con una explicación conocida como la hipótesis de Barker, estas susceptibilidades genéticas pueden estar relacionadas con el desarrollo del bebé durante el embarazo. Los bebés que se desarrollan dentro de un ambiente uterino donde la nutrición es escasa, ya sea por el resultado de la hambruna o por la la restricción del crecimiento intrauterino(RCIU), están físicamente programados de tal manera que “esperan” que la escasez de calorías continué y por consiguiente se acumula grasa adicional. En nuestro ambiente moderno donde las calorías abundan, estos niños fácilmente pueden crecer y desarrollar sobrepeso en una edad adulta. Aunque no todos estos casos resultan siempre con cuadros de obesidad – ya que mucha gente se ha vuelto adepta a controlar su peso – la tendencia del cuerpo a esperar la escasez de comida está todavía presente. A esto se le llama “fenotipo frugal.”

“Muchas mujeres con fenotipo frugal terminan con parejas que también tienen fenotipo frugal,” nos explica el Dr. Thomas Easterling, quien es Director de la Clínica de Hipertensión Materna y Profesor de Medicina en la Universidad de Washington en Seattle y Director de la Junta de Asesoría Médica de la Fundación para la Preeclampsia. “Esto significa que los bebés que resultan de estas parejas llevan consigo genes de ambos padres que los ponen en un riesgo mucho más alto de padecer estas condiciones, haciéndolos más propensos a enfermedades cardiovasculares.”

Los bebés que son nacidos de embarazos preeclámpticos pueden parecer físicamente iguales a los bebés nacidos de embarazos normotensos. Estadísticamente, parece que existe una pequeña diferencia en cuanto a las mediciones de su presión arterial y su IMC. Por ejemplo, un niño promedio con una edad de diez años nacido de un embarazo normotenso con una estatura y peso dentro de un promedio de 50 por ciento de la población debe tener una presión arterial de 102/61. Un niño con las mismas características nacido de un embarazo preeclámptico puede tener una medición un poco más alta, que sería alrededor de 104/63.

Esta diferencia parece ser muy pequeña y puede ser fácilmente explicada por un número indeterminado de factores, tales como una medición tomada en circunstancias de falta de tiempo o el vestir una prenda voluminosa al momento de la medición. Sin embargo, cuando esta variación aparece en más de 45,000 niños, tal y como lo vimos en investigaciones recientes, la probabilidad de que esta diferencia aparezca por casualidad disminuye a uno en diez mil. A largo plazo, esta diferencia puede crecer hasta llegar a ser un indicador de alto riesgo relacionado con enfermedades cardiovasculares.

¿Cuáles son las posibilidades de que la preeclampsia en sí está causando algún daño?

Es posible que el daño endotelial causado por la preeclampsia no puede ser totalmente revertido posteriormente. Puede causar hiperreactividad permanente en el sistema inmunológico, lo cual podría explicar por qué algunas mujeres muestran nuevos o agravados desordenes en su sistema inmunológico así como hipertensión crónica seguida de un embarazo complicado debido a la preeclampsia.

“Realmente necesitamos un estudio basado en la población para contestar estos tipos de preguntas,” dijo la Dr. Vesna Garovic, Profesora de Medicina en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. “Hasta la fecha, estos estudios no han establecido el papel de la preeclampsia como posible causa de enfermedades cardiovasculares. No obstante, la falta de evidencias no constituye una evidencia de faltas – se necesitan estudios futuros que se enfoquen específicamente en este asunto en particular.”

El Dr. Easterling está de acuerdo en este punto. “Existen algunos estudios que podrían ser interpretados como el resultado de daño ocasionado por la preeclampsia. Sin embargo, sabemos que podemos explicar la mayoría de estos estudios con base en la genética. A largo plazo, podremos definir que la hipótesis de Baker – basada en la idea de que la manera en que estos bebés se desarrollan en el útero es alterada por el ambiente que experimentan – ha ayudado a explicar estas conclusiones.”

¿Qué podemos hacer ya que conocemos este indicador de alto riesgo para enfermedades cardiovasculares que se presenta en nosotras y quizás en nuestros niños?

“Las consecuencias del estilo de vida son substanciales,” dijo Audrey Gardner, Directora de Ecocardiografía en la División de Cardiología de la Clínica de Especialistas Pediátricos en Children’s Hospital of Orange County (Hopistal para Niños en el condado de Orange, California). Ella padeció HELLP clase 1 en el embarazo de su hija Rebecca. “Existen muchos factores que pueden afectar a nuestros hijos – embarazos complicados, pasar algunos días en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, cirugías, anestesia, genes - de los cuales no tenemos control. Pero en cambio podemos continuar haciendo ejercicio y seguir dietas balanceadas, dejar de fumar, y podemos monitorear nosotras mismas nuestra salud y continuar con las citas de seguimiento tanto como sea necesario. Es muy difícil encontrar tiempo para desarrollar estas actividades y más cuando se tienen niños pequeños en casa. No obstante, todos estos esfuerzos podrían significar el que nos demos cuenta de los cambios en nuestras arterias antes de tener malos resultados.”

“No tenemos una base de datos que sugiera que mujeres con un historial de preeclampsia, o sus bebés, necesiten un monitoreo o tratamiento más exhaustivo, pero sí necesitan ser monitoreados y recibir apoyo para tener un estilo de vida más saludable.” También agregó, “un punto positivo es que la enfermedad nos sirve como un indicador temprano de riesgo y de esta manera podremos detectar a gente con estos factores a una edad más temprana.”

Las Pautas Generales de la Asociación Americana del Corazón para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares en Mujeres del año 2011, siguen enfocándose en dar prioridad al estilo de vida para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Conocido como “Life’s Simple 7,” (Marcando los 7 pasos para mi salud), la Asociación Americana del Corazón define lo que significa tener una salud cardiovascular ideal, identificando los factores de conducta y de salud más importantes que impactan la salud y la calidad de vida. Estos siete pequeños y simples cambios pueden hacer una gran diferencia en la calidad de vida de usted y de sus hijos, y así ayudarles a superar los riesgos presentados por su historial de preeclampsia.

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